Me fui de Caracas por un día frente al mar, un paseo fotográfico dedicado a la Virgen del Valle para los pescadores de Macuto, en La Guaira. La costa es parte de nosotros, de como somos y describe como estamos viviendo. Otra ida frente al agua me desconecta y sumerge en ese lugar.

Volví después de años a Macuto, un lugar que acostumbré visitar una época para meter los pies en la arena y comer frente a la playa en medio de horarios laborales

Tener tan cerca el mar desde Caracas suma a todo lo que me gusta de vivir aquí. Crecí en Barquisimeto y estaba claro que en menos de dos horas me reencontraría con esas altas palmeras, la brisa con olor a playa y el clima que le pide agua salada a cuerpo entero.

Ayer no tenía puesto traje de baño, aprecio dejar los 5 sentidos allí y soñar despierto. Caminé por el bulevar y la arena, capturando todo lo que me haga recordar que volví allí, el día tenía su mejor clima y me metía en otra realidad, otra forma de ver las cosas que describen estos lugares. También comí con los ojos, probando algunos de ellos.

Nunca falla tomar una malta para acompañar el desayuno feliz frente al mar, aunque si consigo jugos naturales siempre van muy bien.

No como tantas frituras ni tampoco malta, pero este es el momento para entregarse y dejarse llevar.

Me gusta el contraste de El Ávila en todo lo que nos rodea, allá arriba a la derecha se ve una de las cimas: El Picacho.

Aquí ya estaba montado en un malecón tomando fotos, estas son las playas del Balneario de Macuto, acomodaban unas de las lanchas para llevar a la virgen mientras propios y visitantes tomaban espacio en la arena.

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